La regla general: limpiar pronto y sin abrasión

Retira los derrames con un paño suave, agua y un limpiador neutro compatible con la superficie. Secar después ayuda a evitar marcas de agua y residuos de producto.

No uses una recomendación genérica como sustituto de la ficha del fabricante. La composición, el acabado y los tratamientos pueden variar incluso dentro de una misma familia de materiales.

Evita productos agresivos y mezclas caseras

Los limpiadores muy ácidos o alcalinos, polvos abrasivos, solventes y esponjas metálicas pueden alterar el brillo, el sellador o la textura. Tampoco mezcles productos de limpieza: además de afectar la superficie, algunas combinaciones pueden ser peligrosas.

  • Prueba cualquier producto nuevo en un área poco visible.
  • Usa paños de microfibra o esponjas no abrasivas.
  • Respeta la dilución y el tiempo de contacto del fabricante.
  • Enjuaga y seca cuando el producto lo indique.

Cuarzo: cuida la exposición al calor

Usa bases o protectores para recipientes calientes y evita apoyar directamente objetos recién retirados del fuego. Limpia colorantes, aceites y líquidos cuanto antes, especialmente en tonos claros.

Para residuos adheridos, ablanda primero con agua y producto neutro. Evita raspar con elementos metálicos sin indicación del fabricante.

Granito: revisa el estado del sellado

Algunos granitos y acabados pueden requerir sellado periódico. La frecuencia no debe fijarse por calendario sin evaluar la piedra, el producto aplicado y el uso. Si notas absorción inusual o cambios alrededor de zonas húmedas, solicita una revisión.

Piedra sinterizada: protege cantos y uniones

Aunque la superficie tenga buenas prestaciones, los bordes, esquinas y recortes concentran esfuerzos. Evita golpes con objetos pesados y no uses la pieza como apoyo para trabajos que no fueron previstos en el diseño.

Conserva la información del material instalado. Saber la marca, colección y acabado facilita obtener instrucciones correctas si aparece una mancha o se necesita una reparación.